Identifica tus necesidades, ya que en función de esto deberás ver que la propiedad tenga el tamaño y el número de habitaciones suficientes, además de estar cerca a tus sitios de interés, trabajo y demás.

Verifica la estructura física, lo cual es de vital importancia ya que implica tu seguridad y a la larga la plusvalía de tu propiedad. Considera llevar a algún arquitecto o persona experta en el tema, quien te podrá señalar algunos vicios ocultos y otras observaciones.

Comprueba que el vendedor sea el dueño, incluso si la persona que vende la propiedad está casada por sociedad conyugal, deberá demostrarte que su pareja está de acuerdo o entrarás en un lío legal. Checa que la casa no tenga hipoteca o forme parte de algún testamento inconcluso.

Verifica que haya escrituras, no hagas ningún trato sin ellas ya que son los documentos que dan certeza jurídica ante terceros. Por último, elige apropiadamente la forma de pago o crédito hipotecario, compara al menos entre tres diferentes instituciones.